martes, 20 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
BENEDICTO XVI Y SU ESPÍRITU LITÚRGICO
Esta es la intención que el papa Benedicto XVI manifiesta en esa expresión por él mismo utilizada de la “hermenéutica de la continuidad”: hacer una interpretación del Concilio desde el criterio único de interpretación que es la Tradición de la Iglesia. Esta “hermenéutica de la continuidad” es opuesta a la labor de aquellos que después del Concilio quisieron romper con el pasado de la Iglesia interpretando los textos del magisterio desde un falso “espíritu del Concilio” que lo justificaba todo. El resultado fueron desviaciones teológicas, morales, litúrgicas y pas-torales.
Con este artículo queremos señalar aquellos aspectos “reinterpretados” desde la Tradición por Benedicto XVI en el ámbito litúrgico, siendo conscientes de la importancia de la liturgia para la vida de la Iglesia; pues es cumbre a la que tiende su acción y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza.” (Cfr. SC 10).
1. El primer aspecto es la centralidad de la cruz en el altar. Con la reforma de los altares mirando hacia el pueblo, se consideró un obstáculo para la celebración que la cruz estuviese en el centro del altar ya que impedía la comunicación visual entre el sacerdote y la asamblea. “La cruz del altar no es un obstáculo para verse, sino el punto de referencia común. Es el “iconostasio” que está descubierto, que no impide el acercamiento de los unos a los otros, sino que es el intermediario, y es para todos la imagen que recoge y une nuestras miradas”. (La fiesta de la fe, pág. 193).
La colocación de la cruz en el altar está en relación con la orientación litúrgica. De hecho, el Papa proponía en su ensayo de Teología Litúrgica “La fiesta de la fe” la colocación de la cruz sobre el altar como medida transitoria hasta que se vuelva a la costumbre de celebrar la liturgia hacia Oriente. Él mismo, celebra en su capilla privada –como lo hacía el Beato Juan Pablo II- hacia oriente y una vez al año, en la fiesta del Bautismo del Señor, en la capilla Sixtina.
Un análisis de las rúbricas del Novus Ordo está en esta dinámica: Liturgia de la Palabra desde la sede y el ambón mirando hacia la asamblea y Liturgia de la Eucaristía en el altar ad orientem.
¿Por qué dirigir la liturgia hacia Oriente? Es una tradición apostólica en toda la Iglesia oriental y occidental orar hacia este punto cardinal que recuerda la venida del Señor y su manifestación gloriosa.


4. El último aspecto a resaltar de la “reforma litúrgica” que Benedicto XVI está llevando a cabo es la comunión de rodillas y en la boca.Es importante aclarar que 1) la norma universal para comulgar en la Iglesia católica es de rodillas y en la boca salvo impedimento físico, 2) que se permite la comunión de pie y en la boca con un signo de adoración previo para agilizar el momento de la distribución; 3) y que se permitió como indulto la comunión en la mano en aquellos países donde se había extendido esa costumbre contraria para que los fieles no incurriesen en una falta contra la norma universal. El indulto Memoriale Domini de Pablo VI deja claro que se ha conservar la norma universal: “Este modo de distribuir la santa comunión, considerando en su conjunto el estado actual de la Iglesia, debe ser conser-vado no solamente porque se apoya en un uso tradicional de muchos siglos, sino, principalmente, porque significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. Este uso no quita nada a la dignidad personal de los que se acercan a tan gran sacramento, y es parte de aquella preparación que se requiere para recibir el Cuerpo del Señor del modo más fructuoso.”
Y es el mismo papa Benedicto XVI en la Entrevista “Luz del mundo” de Peter Seewald el que explica porqué quiere que se comulgue de rodillas: “Al hacer que se reciba la comunión de rodillas y al darla en la boca he querido colocar una señal de respeto y llamar la atención hacia la presencia real. No en último término porque, especialmente en actos masivos, como los tenemos en la basílica y en la plaza de San Pedro, el peligro de banalización es grande. (…) He querido establecer un signo claro. Debe verse con claridad que allí hay algo especial. Aquí está presente Él, ante quien se cae de rodillas. ¡Prestad atención! No es meramente un rito social cualquiera del que todos podemos participar o no”.

Fuente: Santa María Reina
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